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Psicobióticos: una nueva esperanza para la salud mental

  • foodbiotechtec
  • 28 ago 2025
  • 3 Min. de lectura

El reto de la salud mental en nuestra sociedad

La salud mental se ha convertido en uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. En Jalisco, como en muchas partes del mundo, la ansiedad, la depresión y otros trastornos emocionales han aumentado drásticamente, especialmente después de la pandemia. Jóvenes, adolescentes y adultos enfrentan cotidianamente situaciones de estrés que impactan su bienestar y calidad de vida.

Aunque existen tratamientos farmacológicos eficaces, no siempre son accesibles para todos, pueden tener efectos secundarios y, en muchos casos, no se acompañan de una atención integral. Esto ha despertado el interés en buscar alternativas complementarias, seguras y accesibles que ayuden a mejorar la salud mental de manera sostenible.


Del intestino al cerebro: una conexión inesperada

En los últimos años, la ciencia ha descubierto un vínculo muy interesante: la comunicación entre el intestino y el cerebro. A este sistema se le llama el eje microbiota-intestino-cerebro. En palabras simples, los billones de microorganismos que habitan en nuestro intestino no solo participan en la digestión, sino que también influyen en nuestras emociones y estado de ánimo.

Aquí entran en juego los psicobióticos: microorganismos probióticos que, al ser consumidos en alimentos o suplementos, pueden contribuir a reducir la inflamación, modular neurotransmisores y favorecer el bienestar emocional.


Una innovación nacida en Jalisco

Conscientes de este reto, investigadores del Tecnológico de Monterrey (Campus Guadalajara) y del Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO), perteneciente al IMSS, se unieron para desarrollar un proyecto pionero: aprovechar psicobióticos para mejorar la salud mental.

El proyecto busca crear una formulación innovadora a base de suero de leche fermentado, un subproducto de la industria quesera que habitualmente se desecha y que, en este caso, se transforma en un ingrediente funcional con beneficios potenciales para el cerebro. Esta estrategia no solo atiende un problema de salud, sino que también da un nuevo valor a un residuo agroindustrial, promoviendo la sostenibilidad.


Del laboratorio al modelo animal: un paso decisivo

El equipo científico ha validando esta formulación psicobiótica en un modelo animal. Esto significa que antes de pensar en ensayos clínicos con personas, se está evaluando rigurosamente su seguridad y eficacia en condiciones controladas.

En este proceso, se analizan tres aspectos clave:

  • Propiedades antiinflamatorias, fundamentales porque la inflamación crónica se asocia a depresión y ansiedad.

  • Prevención del daño neuronal, ya que preservar la salud de las neuronas es esencial para la memoria y el aprendizaje.

  • Mejora de la capacidad cognitiva, observando cambios en memoria y comportamiento.

Estos ensayos permitirán hacer los ajustes necesarios para asegurar que la formulación tenga el máximo potencial antes de avanzar a pruebas en seres humanos.


Ciencia y colaboración para un futuro mejor

Uno de los grandes valores de este proyecto es la sinergia entre instituciones. Por un lado, el Tecnológico de Monterrey aporta su experiencia en biotecnología alimentaria, fermentaciones y aprovechamiento de subproductos. Por el otro, el CIBO-IMSS contribuye con su conocimiento en neurociencias y validación biomédica. Esta colaboración refuerza la idea de que los grandes retos de salud pública solo pueden resolverse uniendo fuerzas entre la ciencia, la medicina, la industria y la sociedad.

Los psicobióticos no pretenden sustituir a los tratamientos convencionales. La meta es ofrecer una herramienta complementaria, segura y accesible, que acompañe a terapias psicológicas o farmacológicas. En otras palabras, se busca que las personas cuenten con más opciones para cuidar su salud mental: desde cambios en el estilo de vida, ejercicio y alimentación, hasta terapias innovadoras como los psicobióticos.

En un mundo donde la salud mental se ha convertido en una prioridad, los psicobióticos representan una luz de esperanza. No son una promesa mágica, sino una apuesta científica seria, rigurosa y comprometida, que busca abrir nuevas vías para el bienestar emocional de las personas. Gracias al esfuerzo conjunto del Tecnológico de Monterrey y el CIBO-IMSS, este proyecto nos recuerda que la ciencia, cuando se hace con propósito social, puede cambiar vidas.


Agradecimientos: Esta investigación ha sido financiada por la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de Jalisco, Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Jalisco

(COECYTJAL), y Tecnológico de Monterrey (Projecto: FODECIJAL 10636-2023).

 
 
 

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